Inspirados por los Jardines Colgantes de Babilonia y la filosofía Zen, los Cuadros Biónicos son una creación única, hecha a mano y con materiales reciclados. Son cajas de hierro que contienen tierra, plantas y una serie de fragmentos pictóricos, escultóricos o fotográficos que pueden moverse y ajustarse empleando los imanes que los adhieren a la estructura. Los Cuadros Biónicos, al contrario que un jardín vertical común, no necesitan electricidad para funcionar o un sistema de ventilación eléctrico. La ventilación ocurre de forma natural a través de la red de malla que contiene la estructura, y la favorecen los imanes de neodimio colocados alrededor del cuadro.

Los Cuadros Biónicos son obras de arte sostenibles, aptas para hogares individuales y espacios urbanos. Invitan al espectador a reflexionar sobre el mundo actual y el rol de los individuos en la creación de una forma de vida sostenible, así como de la función que una obra de arte viva, como el Cuadro Biónico, puede tener a la hora de mejorar la calidad de vida de las personas, y de estimularles intelectualmente a través de la interacción con estas obras. Los Cuadros Biónicos podrían convertirse en ejemplos de arte interactivo en espacios urbanos abiertos, al tiempo que oxigenan las ciudades y neutralizan la huella de carbono generada durante su fabricación, a lo largo de su vida útil. Estas obras contienen ecosistemas únicos y son entes vivos y dinámicos, donde manifestaciones de arte estático como la pintura o la escultura cobran vida a través del atractivo y la fascinación por el mundo natural.





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